Nuestra historia

El 7 de marzo de 1993 un grupo de soñadores —Justina García, Diego González y Amador Bernardos— decidieron poner en marcha algo que extremeños y andaluces ya habían conseguido en Alcobendas, fundar su propia casa regional, la Casa de Asturias de Alcobendas. Ya existían por aquel entonces prácticamente todas las casas regionales que, a día de hoy, hay en Alcobendas, y los asturianos querían tener su hueco en el folklore del municipio.

Las primeras reuniones se celebraban en unos barracones cedidos por el Ayuntamiento de Alcobendas situados en el Paseo de la Chopera, muy cerca de la Iglesia de San Lesmes. Nuestros fundadores elaboraron los estatutos, solicitaron un espacio en la Casa de la Cultura, comenzaron a moverse, realizar eventos, y a partir de ese momento, a hacer socios. Ilusión y ganas no le faltaba a nuestro equipo fundador.

Desde aquel marzo de 1993 tres han sido los presidentes que ha tenido la Casa de Asturias. El primer presidente, Diego González, estuvo muy poco tiempo en el cargo y tras su salida, quedaban únicamente Amador y Justina. Amador fue el siguiente pero debido a una enfermedad, su presidencia fue también muy breve, así que finalmente fue Justina quien tomó el mando de la Casa. A partir de aquel momento, y con todo el trabajo que había por hacer, todos los viernes la Junta Directiva se reunía.

Después de un tiempo se nos concedió un espacio de la Casa de las Asociaciones en la calle Cáceres, donde pasamos nuestros mejores momentos. El día de la inauguración del espacio fue una verdadera fiesta. Aquel lugar era fantástico, teníamos nuestro propio bar, espacio para el ensayo de la banda y del grupo de baile, diferentes despachos… Era muy agradable estar allí, todos juntos y cualquier día de la semana.

Pese a la andadura, no fue hasta el 8 de febrero de 2001 cuando le fue concedido a la Casa de Asturias el reconocimiento de asturianía. Hasta entonces la gestión de la Casa había sido harto complicada y ese merecidísimo reconocimiento supondría una gran mejora. 

En el año 2008, nuestra sede dejaría de situarse en la Casa de las Asociaciones, siendo concedido un nuevo espacio, más moderno y con mejores instalaciones para la realización de nuestros eventos, pero quizá perdiendo aquella magia que tenía nuestro bar y nuestra casa, ese lugar de encuentro de comidas y cartas los domingos. A partir de ese momentos nos trasladaríamos a la sede actual en la Avenida Olímpica, donde llevamos ya diez años y hemos pasado también grandes momentos.